¿A qué se deben los callos?
Los callos se deben a una compresión localizada y repetida de la piel en zonas sometidas a presión y roce (zapatos demasiado ajustados, deformaciones en los dedos de los pies, etc.). Por lo general, se distingue entre los callos incipientes (localizados en la superficie de la piel) y los callos instalados (que se desarrollan en profundidad y provocan un dolor más intenso, ya que presionan las terminaciones nerviosas).