¿Por qué hay que tratar las heridas superficiales?
Es importante cuidar con precaución las pequeñas heridas superficiales. Para ello, deben seguirse varios pasos:
1. Limpiar la herida con agua limpia y desinfectarla con un antiséptico. A continuación, aclarar y secar la herida.
2. Seleccionar un apósito adecuado para proteger la herida de suciedad y bacterias, lo que permitirá evitar cualquier riesgo de contaminación.
3. Cuando la herida deje de sangrar, aplicar un apósito cicatrizante o una solución cicatrizante sobre la misma.